Las enormes expectativas que genera una carrera de Fórmula E, dan un gusto especial, a pesar de ser carrera de autos eléctricos. Digo “a pesar” por ser “descafeinadas” al carecer del sonido de los motores a combustión. Pero desde el punto de vista competitivo y deportivo, eleva la emoción no poder predecir qué va a pasar o quién podría ganar. De hecho, ni siquiera obtener la Pole es sinónimo de que hayan chances de ganar.

Mitch Evans firmó una pole espectacular. El trazado nuevo del Santiago E-Prix es entretenido y alegró a la mayoría de los pilotos, al punto en que el rendimiento entre todos fue muy similar, perla de ello fue el tiempo exacto de clasificación que obtuvieron Pascal Wehrlein y Felipe Massa, incluyendo centésimas de segundo.

La carrera tuvo todos los ingredientes posibles, afortunadamente estuvo exenta de accidentes importantes. Evans perdió ritmo y Wehrlein parecía ganar una chance clara de victoria, pero no fue asi. La pelea se centró en Maximilian Gunther de BMW i Andretti Motorsport y Antonio Felix Da Costa de DS Techeetah, quienes después de superar una serie de incidentes, lucharon hasta la última curva por el primer lugar del podio.

Ambos Porsche quedaron fuera muy temprano, mientras Audi estuvo desdibujado toda la carrera, salvo por el espectacular remonte que protagonizó Lucas Di Grassi, como en una repetición de sus actuaciones en Chile, largó en último lugar y arribó en séptimo lugar. El equipo Virgin tampoco tuvo una participación importante, Sam Bird debía defender su victoria en Chile 2019, pero no lo logró después de una aparatosa maniobra en la zona de las horquillas.

Nio tenia puestas sus esperanzas con Oliver Turvey, ya que su compañero de equipo Ma Qinhua no encontraba tiempos fuera del último lugar. Turvey lamentablemente llegó en el lugar 11°.

Massa, favorito de los fanáticos chilenos, tuvo una excelente actuación en clasificación, pero no conservó el puesto de largada luego de tener aparatosos roces, uno incluido con su propio compañero de equipo. Massa se notó muy frustrado en conferencia de prensa.

Para cerrar un poco el análisis general de los equipos, el que se llevó las cuentas más felices, fue Stoffel Vandoorne de Mercedes Benz. El alemán con un discreto 6° lugar se quedó a la cabeza del campeonato, una novedad para un equipo que recién experimenta su tercera carrera oficial.

Me detengo para comentar la posibilidad de que la carrera no regrese a Chile. La verdad, las cuentas son felices para todos y básicamente sólo hay cosas buenas que rescatar de estos 3 años. Personalmente y como equipo, aprendimos muchas cosas, inmersos en un mundo profesional de primera línea.

Todos los pilotos que entrevistamos, demostraron su tristeza ante la posibilidad de que este sea el último E-Prix en Chile. Lotterer decía que escuchaba a los fans a través del casco, Wehrlein disfrutaba de la comida, circuito y gente, y así una lista de protagonistas que no desean perder la visita anual a Chile.

Por ahora aún disfrutamos lo que vivimos aquí y celebramos la primera victoria del alemán Maximilian Grunther, el piloto más joven de la parrilla.

Fotos por Aarón Hermosilla

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