Abarth es sinónimo de altas prestaciones sin importar el tamaño. La leyenda comenzó hace más de 50 años y su apogeo fue durante los años sesenta y setenta.

El fundador de la marca, Carlo Abarth fue un entusiasta piloto de motocicletas desde temprana edad. Modificó y personalizó motocicletas para competir y lograr éxitos antes de cumplir 20 años, hasta que en 1939 sufrió un accidente que lo alejó de las competencias. Carlo nació en Austria y se estableció en Italia en 1945. En 1949 fundó su propia compañía después de estar relacionado con Ferdinand Porsche y Piero Dusio en el proyecto de Cisitalia de competición. El escorpión fue parte de su escudo, en relación a su signo zodiacal. Sus primeras modificaciones fueron en base de un Fiat 1100, ganando el campeonato italiano 1100 y el campeonato de Fórmula 2.

Además de dedicarse a la competición Carlo incursionó en el mundo de las modificaciones de modelos de serie, poniendo a disposición del público kits completos para potenciar y mejorar automóviles. El primer kit disponible fue para el Fiat Topolino en 1949.

El éxito que sustentó e hizo crecer la compañía fueron los silenciadores y tubos de escape. Sus diseños pioneros utilizaban fibra de vidrio para amortiguar el sonido, y no cámaras. Esta tecnología simple pero innovadora le dieron el éxito necesario a Abarth, permitiendo un mejor desempeño con un sonido más deportivo sin llegar a ser molesto.

La colaboración de Abarth se extendió a la modificación de modelos de varias marcas, entre ellas Porsche, principalmente en preparaciones para competición. En 1955 se presentó el Abarth 750 GT, modelo que representó una larga lista de triunfos para la marca: en el circuito de Monza, rompió el récord de 24 horas, que abarca 3.743 kilometros a una velocidad media de 155 km / h. Esto fue seguido por numerosos otros registros establecidos en el mismo circuito en Lombardía: los registros de 5.000 km y 10.000, 5.000 millas y hasta 48 y 72 horas. Esto trajo el éxito internacional, y la influyente revista alemana “Auto Motor und Sport” dedicó la portada de la edición no. 15 de 21 de julio de 1956 del Abarth 750.

Zagato hizo sus propias creaciones con el 750 GT para 1956. En 1957 20 Abarth 750 se inscribieron en la carrera de las Mille Miglia italianas, 16 de ellos cruzaron la meta. A finalizar la década Abarth acrecentó su colaboración con Fiat, modificando el 500 y logrando aún más éxitos con el pequeño automóvil. Los registros finales de la marca son impresionantes, 10 récords Mundiales, 133 récords internacionales y unas 10.000 victorias en carreras alrededor del mundo. Muchos de estos siguen hoy imbatibles y sus modelos y modificaciones forman parte de la historia del automovilismo de competición.

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Entrada la década de los sesenta llegaron verdaderas leyendas como el Fiat Abarth 1000TC, sobre la plataforma del Fiat 600. La gran mayoría de las modificaciones para competición en la plataforma del Fiat 600, recorrieron el mundo ganando carreras contra automóviles de categorías mucho mayores. Sin ir más lejos en Chile los éxitos de los 1000 TC estuvieron a la altura de los V8 del turismo carretera, épicas carreras cosecharon los pilotos chilenos como Santiago Bengolea, quien calificó al 1000 TC como un auto que “doblaba como bestia”.

Para 1971 la compañía fue absorbida por Fiat, continuando las preparaciones exclusivamente sobre modelos del Grupo italiano. Los éxitos no dejaron de llegar, el 124 spider y el 131 de Fiat, lograron un nutrido listado de triunfos, incluyendo campeonatos mundiales de rally.

Las colaboraciones con Ferrari y Alfa Romeo no se hicieron esperar, Abarth realizó los sistemas de escape para varios de los modelos de Maranello. La inclusión en los programas de competición de las marcas del grupo Fiat no se hacían esperar y Abarth estuvo presente desde el mundial de resistencia hasta los modelos de serie de Fiat.

Cientos de carreras ganadas en competiciones de GT, 21 victorias en campeonatos mundiales de rallyes entre 1.973 y 1.981, 3 campeonatos mundiales de constructores, en 1.977, 1.978 y 1.980, con los Fiat 124 y 131, avalan su trayectoria. Desde 1949 hasta 1971 la empresa construyó 3,5 millones de escapes para 345 tipos de autos diferentes.

El último automóvil en el que el fundador de la marca, participó activamente fue el A112 Abarth. Sin embargo, la historia continuó en los años ochenta con los coches famosos como el Lancia Rally 037, Lancia Delta S4 Coupé Gr.B, el Abarth Fiat 131 Abarth y Ritmo. El propio Carlo Abarth había muerto el 24 de octubre de 1979, bajo el signo propio nacimiento: Escorpio, el escorpión.

La marca Abarth comenzó a desaparecer de los modelos de serie ya a finales de los ochenta, para permanecer en el olvido durante la década de los 90’. En el 2007 el nombre fue reflotado para nombrar a las versiones más radicales de Fiat, esta vez sin relación alguna con las otras marcas del grupo.

El concepto bajo el escorpión aún se mantiene vigente, los automóviles lanzados por Fiat actualmente mantienen el espíritu de automóviles pequeños de altas prestaciones. Las mayores modificaciones se hacen presentes en el Fiat 500, como lo fue en los días de éxito bajo el mando de Carlo Abarth.

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