Difícilmente existe alguien que represente de mejor forma la esencia del automovilismo, Sir Frank impulsó su carrera en una época en la que sobresalir, dependía de qué tanta pasión corría por tus venas.

Es un personaje de la talla de Enzo Ferrari, Carroll Shelby, o Colin Chapman, hombres que actuaban por instinto, soñaban despiertos y luchaban por sus ideales, sin importar cuánto viento o marea tenían en su contra, lo intentaban una y otra vez hasta lograr el éxito.

Pero, realmente es algo tarde para hacer un homenaje a Sir Frank, sinceramente creo que ese homenaje quedó completo con el documental sobre su vida. Un hombre que pareciera no tener sentimientos, con una vida familiar muy fría, pero que realmente era mucho más emocional de lo que uno puede imaginar. Él luchó por su pasión, su razón de vivir era el automovilismo… nada más humano que sentir pasión y vivir de ello.

Eso es lo que realmente me empuja a escribir este artículo. Sí, es tarde para homenajearlo, pero nunca es tarde para recordar un principio básico de la vida, sentir, apasionarse, pasar por esa montaña rusa de las emociones, algo que es la columna vertebral del automovilismo.

Hay muchas actividades que el humano realiza, ya sea para sobrevivir, para ganar dinero o para cumplir algún otro objetivo. Somos muy diversos, pero el automovilismo representa lo más esencial de la humanidad, algo que encarnó perfectamente Sir Frank.

Es un deporte que a pesar de que es practicado por pilotos, y que, podría pensarse que es completamente individual y hasta algo frío, por realizarse con máquinas, está completamente lejos de eso. Poner un auto de carreras en pista requiere de un grupo de personas dispuestas a probar su integridad, sentimientos, pasión y todas las capacidades blandas posibles es en un ser humano. Es una prueba no tan sólo para el piloto, es una prueba para todas las personas que deciden integrar un equipo de carreras.

Cuando el auto pisa la pista, es sólo un paso más en largas semanas de preparación donde hay que resolver problemas, aprender y luchar para salvar situaciones que normalmente son imposibles. Sí, gran parte del automovilismo es hacer posible lo imposible, y eso, Sir Frank Williams es algo en lo que fracasó y triunfó en una infinidad de oportunidades.

No hay acto más humano y lleno de pasión que poner un auto en una pista de carreras. Objetivamente, es una cifra irrisoria de dinero que se debe gastar, son miles de horas de trabajo de taller, administrativo y de desarrollo técnico, solamente para ver una pequeña y ruidosa máquina deslizarse por una cinta de pavimento y competir contra otros tipos igual de locos que tu piloto. El automovilismo es un reflejo del alma humana, de algo que es intangible y que sólo tiene por objetivo la felicidad de un triunfo que dura unos instantes.

Sir Frank Williams, nos recuerda que vivir no es sólo ganar dinero, tener un estilo de vida u ostentar bienes materiales, vivir es luchar por convicciones, llenarse de momentos, caer y pararse, apasionarse y buscar una razón que encienda tu alma. Gracias Sir Frank.

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