De Lorean, uno de los apellidos quizás más recordados de la historia del automóvil, apellido que le dio el nombre a un emblemático automóvil de los años ochenta y quizás el más famoso del mundo del cine. Una trayectoria de éxitos y penosos fracasos, pero con importantes logros es la que protagonizó John Zachary De Lorean.

Desde un alto ejecutivo de la automotriz más grande del mundo hasta ser juzgado por tráfico de drogas para salvar su sueño de la vida, De Lorean pasó por distintas etapas en su vida, hasta morir en el anonimato hace algunos años. Nació en Detroit, el 6 de enero de 1925. Su afición por los automóviles tuvo sus inicios gracias a que su padre trabajaba en una de las fábricas de Ford, después de haber migrado junto a su esposa desde Rumania.

John realizó estudios de electricidad en el Cass Technical High School sobresaliendo con honores, luego comenzó estudios en el Instituto de Tecnología de Lawrence, hasta que la Segunda Guerra Mundial interrumpió sus estudios hasta 1947 en donde se graduaría de Ingeniero en Mecánica en 1948. Deambuló por distintos tipos de trabajos hasta realizar un curso en Chrysler, en donde firmaría un contrato como ingeniero, lo que duraría menos de un año.

Pronto estaría entre las filas de ingenieros de la compañía Packard, un fabricante de automóviles de lujo en los Estados Unidos, en donde realizó importantes avances en la transmisión automática de la marca, otorgándole rápidamente un lugar de prestigio dentro de la fábrica. Luego de dedicarse a la ingeniería de alta precisión, como era la política de Packard, aunque era poco rentable, llegó a ser jefe de investigación y desarrollo. Era el Comienzo de los años cincuenta, y la decisión de Packard por seguir fabricando automóviles de lujo lo obligó a fusionarse con Studebacker. De Lorean mantuvo su puesto y se trasladó a la fábrica de Studebacker, desde donde sería llamado por General Motors, en donde se le ofreció elegir entre las 5 divisiones de la compañía. De Lorean optó por Pontiac.

En Pontiac trabajó asistiendo al principal grupo de ingenieros de la marca. Fue ahí donde hizo una gran cantidad de avances técnicos, sobre todo en la parte estética y de diseño de piezas funcionales en los vehículos de la marca. Llegó a ser jefe de ingenieros durante esta etapa.

De Lorean fue el artífice a través de Pontiac, de una raza de automóviles románticos que hasta el día de hoy son recordados y reeditados para el deleite de los puristas, los Musclecars. Desarrolló una versión mejorada y más potente del Pontiac LeMans, el que pasó a denominarse GTO. John apostaba a un público más agresivo, juvenil, amante de la velocidad y el estilo de los automóviles de altas prestaciones. En la práctica, violó las políticas de la compañía al lanzar un automóvil con una cilindrada superior a las 330 pulgadas cúbicas. Tal violación quedó en el olvido, al ver que el éxito del GTO era totalmente rotundo.

Evidentemente el desarrollo total del GTO era producto del trabajo de un grupo técnico y de ingenieros, pero el crédito quedó sobre De Lorean gracias a que el comandó la idea. Tal logro lo llevó a quedar a cargo por completo de Pontiac. En ese momento comenzaron las diferencias con el directorio de GM, teniendo problemas principalmente para que las campañas publicitarias de Pontiac fueran aprobadas, principalmente las propuestas para el GTO.

Su andar continuó en la compañía, promoviendo el desarrollo de distintos modelos que marcaron la pauta del éxito de Pontiac, a pesar del descenso en las ventas de General Motors y sus otras filiales. El Grand Prix, el Tempest, el LeMans, y el Firebird fueron lanzados bajo su mandato en la compañía, creando una esplendorosa generación de modelos de altas prestaciones y también altos niveles de ventas en un mercado aún más difícil debido a la gran competencia con los otros colosos norteamericanos.

Un buen caso del espíritu de lucha de John, fue el Firebird. De Lorean propuso al directorio un Pontiac para contrarrestar el dominio del Ford Mustang en su segmento, pero su idea fue rechazada debido al deseo de GM de potenciar al Corvette. De Lorean entonces decidió trabajar sobre la plataforma del Camaro, para lograr crear el Firebird.

De Lorean tenía un estilo muy rebelde para la gestión de la compañía, rebeldía que le aportó fama. Disfrutó de la libertad de su cargo para viajar por el mundo y participar de distintas campañas publicitarias. Su gestión y buenos resultados, a pesar de las constantes diferencias entre él y el directorio de GM, lo llevaron a quedar a cargo del “niño mimado” de GM, Chevrolet.

Este último paso, le abrió las puertas al glamour y la fama dentro de la sociedad norteamericana. Llegó a hacer inversiones en equipos deportivos, ganándose un lugar en la cultura popular. De Lorean fue promovido a Chevrolet, debido a los problemas financieros y de orden en la filial más importante de GM. Fue así como quiso rediseñar el Corvette, mejorar el Camaro e introducir el nuevo modelo Nova en 1970. La actitud novedosa y poco conservadora chocaban con la postura de un directorio cada vez más rígido, retrasando la mayoría de sus programas novedosos para estabilizar la compañía. A todo esto se sumaba la negativa popularidad del Corvair, famoso por su “inseguridad”.

Para 1971, la salida del Nova aún estaba retrasada, pero De Lorean aprovechó el tiempo para ordenar las cosas en las líneas de producción de la marca. Mejoró los procesos de control de calidad, y llegó a tener una cifra récord de ventas, prácticamente 3 millones de Chevrolets habían sido vendidos.

De Lorean también estuvo involucrado en la construcción del Chevrolet Vega, el que en su época fue considerado uno de los productos con mayor calidad fabricados hasta ese entonces por Chevrolet. De Lorean aumentó la rigidez en el control de calidad, aumentando la dotación de personal en la planta de fabricación y ensamblaje, dando paso entonces, a uno de los automóviles de mayor calidad fabricados por la marca. Pronto el directorio de GM se haría cargo de la planta del Vega, y su plan para reducir costos provocó que cientos de trabajadores fueran apartados de sus puestos. La producción del Vega caía debido a una huelga de trabajadores y no eran suficientes para cubrir la demanda del mercado.

De Lorean en ese entonces fue promovido al cargo de vicepresidente de GM, a cargo de las líneas de producción. Cuando ya se creía que De Lorean sería el nuevo presidente de GM, presentó su sorpresiva renuncia en Abril de 1973. De esta forma concluían las polémicas diferencias entre sus iniciativas y la conservadora postura del grupo GM. Continuó su relación con GM después de ser nombrado presidente de la Alianza Nacional de Hombres de Negocios, organización sin fines de lucro, de la que GM era su principal benefactor. GM le mantuvo su sueldo mientras ocupó ese cargo.

La retirada de De Lorean desde GM era motivo de su obstinación y sus sueños que aún estaban incompletos. Decidió emprender su propia fábrica de automóviles, pensando en un deportivo de bajo costo.

Fue así como aprovechó los incentivos del gobierno de Irlanda del Norte para comenzar con su propia fábrica de automóviles. Decidió desarrollar un automóvil con estilo y de bajo precio. Recurrió a Giugiaro para el diseño y a Colin Chapman de Lotus para la ingeniería del vehículo. Montó un motor V6 desarrollado por Renault-Peugeot-Volvo, que también propulsó modelos como el Citroen XM. Su particular diseño, y una cierta similitud con la nave “X-Wing” de la Guerra de las Galaxias le dieron una personalidad única en el mundo del diseño. Se habla de la similitud con esta nave de la película de ciencia ficción por una supuesta afición de De Lorean por la saga de George Lucas. La relación del DMC-12, el automóvil que le quitó el sueño, con el cine, no llegó hasta ahí, y fue inmortalizado por la saga “Volver al Futuro”. Desde entonces el modelo fue conocido sólo como “Delorean”. John envió una carta al director de la película agradeciendo la inmortalización del modelo en la cinta.

Es casi el único vehículo del mundo realizado con carrocería de Acero Inoxidable y el único hasta ahora que se vendió sin pintura ni revestimiento sobre el metal.  El gobierno de Inglaterra estaba detrás del apoyo otorgado a De Lorean para que lograra su sueño, pero las ventas no fueron las esperadas y la fábrica quebró en 1983, siendo clausurada por el Gobierno inglés. Se habló de un montaje de los ingleses y después estuvo metido en un escándalo de tráfico de drogas en los Estados Unidos, intentando salvar su compañía. Según las informaciones desprendidas del juicio, fue contactado por un oficial del FBI para vender un maletín con droga, negocio del que sacaría una buena cantidad de dólares, pero fue descubierto por la policía. En el juicio logró demostrar su inocencia y fue absuelto. Posteriormente siguió teniendo problemas judiciales debido a las órdenes de extradición puestas por el Gobierno inglés a causa de la quiebra de su empresa en Irlanda del Norte. Engorrosos capítulos le siguieron en los ochenta, todos relacionados con juicios y problemas legales. Se mantuvo en silencio, fabricó relojes de lujo durante algunos años, y estuvo en el anonimato hasta su muerte en el año 2005 a la edad de 80 años.

Fue calificado como el Playboy del mundo del automóvil, se vestía a la última moda, gustaba de mujeres bellas y sobre todo modelos, usaba el pelo largo y tenía constantes coqueteos con el mundo de la farándula. Sin ir más lejos, estuvo casado 4 veces. Situaciones a favor y en contra, en resumen, John Delorean, lejos de ser un playboy, fue un aporte para el mundo y la historia del automóvil, plasmando su carácter en automóviles que jamás serán olvidados.

Texto Guillermo Zuñiga
Fotos DeLorean y GM

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