Carlos Argomedo es un nombre de referencia en el mundillo de los autos clásicos y deportivos, además de los autos de lujo. Un hombre que junto a su hermano Jorge comanda uno de los talleres más prestigiosos de Chile, cuyas instalaciones albergan maravillas mecánicas envidiables desde cualquier rincón del mundo.


Su crecimiento a través de los años lo llevó a ser hoy el servicio oficial para Aston Martin y McLaren en Latinoamérica. Allí, Carlos se sienta en su showroom , conversa abiertamente de sus clientes y del ambiente en Chile con un telón de fondo de autos clásicos y modernos exóticos.
Los retazos de su historia confeccionan una novela de esfuerzo que comenzó con algo menos que un simple taller de barrio, pero que con el alto octanaje de su sangre lo llevaron a poner su pasión en instalaciones que hoy están emplazadas en la comuna de Recoleta en Santiago, lugar desde el que no pretenden moverse..
Argomedo Performance en Chile rompe esquemas desde muchos puntos de vista y Carlos le contó a Autovelox cómo ha sido su vida y su pasar junto a su gente en el taller.


¿Cuándo parte tu relación con los autos?
Desde que tengo uso de razón. Mi papá tenía un Buick 38’; él era taxista y a veces me dejaba mover el auto. Con 9 años empecé a ayudarlo porque él mismo lo arreglaba, hasta que tuvo un accidente y decidió dejar su trabajo de taxista. Como sabía bastante de mecánica decidió abrir un taller conmigo, cuando yo tenía unos 14 años.
Era más bien una ruca, ni siquiera taller. Empezamos a reparar autos de gente de la feria y del barrio, hasta que comenzó el problema del suministro de repuestos en Chile en los años setenta, y mi papá diseñó un selector para poner la palanca de cambios al piso y así se empezó a dedicar mucho a este novedoso servicio para autos que venían con cambio manual en la columna de dirección.
Con este diseño mi papá ganó bastante y como esa fue su principal actividad, yo empecé a especializarme en la mecánica, afinamientos y uno que otro ajuste de motor. Hasta la llegada del primer auto “de lujo”, si se pudiera llamar así, que fue un Chevy 70 ½ que llegó para instalarle una palanca al piso y terminó volviendo por un ruido en el motor que se lo hice ver antes de irse la primera vez. Desde ahí en adelante este señor se hizo cliente nuestro hasta los días de su muerte, fue el cliente más importante en sus años.

¿Dónde se inició el taller?
Fue aquí mismo en Recoleta, atrás del Cementerio Israleita, en una parcela de mi abuelo.


Por qué siempre en Recoleta?
Cuando empezamos a evolucionar no teníamos oportunidad de nada, no tenía contactos y era muy difícil llegar acá. Despuésempezaron a llegar los clientes por recomendaciones, siempre di algo más en el servicio, el auto lavado y el motor limpio; empezó a repartirse el comentario de que éramos mecánicos muy serios y profesionales. Eso nos llevó poco a poco a cambiar el tipo de cliente, hasta que mi papá cuando ganó algo más de plata compró una propiedad, donde hoy actualmente tenemos el taller que se ha expandido hasta los 2 mil metros cuadrados siendo el servicio oficial de Aston Martin para Latinoamérica que yo creo que es nuestro mayor logro.


¿Por qué no te has querido cambiar?
No he querido tener socios, me han hecho muchas ofertas para poner un taller de lujo, pero estoy feliz acá. Tratar de irme al barrio alto sería un problema más, tendría que arrendar y sumar varios otros gastos. Donde estamos hoy es de nosotros y la gente viene feliz ¿para qué quiero otro problema?


¿Cuál fue tu primer auto?
Un Land Rover, me sentí muy orgulloso, lo compré como chatarra y empecé a repararlo, siendo joven uno es muy apasionado, trabajé en él hasta convertirlo en uno de los más lindos que había en Chile. Lo pintamos con una pintura muy difícil de conseguir en esos años, un rojo metalizado. Le saqué los paquetes de resortes y le instalé espirales y el gran orgullo mío fue cuando a la FISA llegó un Land Rover con la misma suspensión que yo había diseñado e instalado dos años antes. Tenía aire acondicionado, vidrios eléctricos y le puse código electrónico para abrir las puertas. Hasta que le puse un motor V8 y un amigo que sabía de negocios me dijo “vende tu Land Rover y dedícate a atender a tus clientes mejor”, le hice caso y lo vendí desarmado;él tenía la razón y fue una de las claves en nuestro éxito. Me había dedicado mucho al Land Rover y había descuidado a mis clientes.


¿Algún auto que te ha marcado?
Cuando estaba joven el primer auto muy especial que preparé fue un Corvette del año 57, a cuyo dueño tengo de amigo hasta el día de hoy, Ricardo Kobler. Me han tocado muchos autos diferentes, y no creo que exista el auto perfecto, pero el que más me gustaba en esa época era el Corvette. Hoy mi auto favorito es el Lamborghini Gallardo, tiene un buen balance, buen sonido de motor y muy cómodo de manejar.


¿Qué auto manejas a diario?
Un Mercedes. Si bien es cierto que he tenido los autos que me han gustado, donde más he disfrutado con mi hermano y mi equipo de gente, es cuando el auto que nos llega, queda perfecto y el cliente nos llama para felicitarnos.


¿Tu mayor satisfacción y tu mayor dificultad en el taller a lo largo de todos estos años?
La satisfacción… soñaba siempre con hacer un auto sin límite de dinero, no por mis honorarios si no por el dinero para el proyecto mismo. Llegó un día un cliente con un Corvette del ’60 paraque lo “convirtiera” en un auto de la década de los 90 por dentro. Le di vueltas al asunto, ya que era un concepto difícil.
Logramos un auto con un balance muy bueno, modificamos el cubicaje del motor y aumentamos la potencia con un kit de inyección. Modificamos la suspensión, diferencial, caja de cambios nueva, aire acondicionado y un montón de detalles modernos. Era posible también con un control remoto pasar de escape con catalizador a un bypass que cambiaba mucho el sonido.
Hasta el día de hoy el auto lo tiene el cliente, llega regularmente a servicio y es uno de sus regalones; ese proyecto ha sido una de mis mayores alegrías.
Dentro de las amarguras, fue cuando preparamos un Mustang con un motor muy potente, fuimos a probarlo a Las Vizcachas, que en esa época tenía muchos baches. La vibración y saltos hicieron que fallara una cruceta del cardán, se cortó y le pegó al tanque de bencina, rompiéndolo; se incendió el auto por completo. Afortunadamente al piloto no le pasó nada y tratamos de apagarlo de alguna forma, pero no hubo caso. Me traje el auto al taller y lo rehice por completo. Ahí lo pasamos bastante mal.


¿El auto más complicado que te ha tocado?
Muchos… el último que recuerdo es un Lamborghini, que le falló el sistema e-gear de la caja de cambios, los repuestos eran muy caros. No había kit de reparación, sólo vendían la pieza completa que era extremadamente cara. Decidimos repararla y nos quedó perfecta, a un costo menor al 50% del precio de la pieza nueva.


¿Cómo llegaste a ser servicio de Aston Martin para Latinoamérica?
El presidente de Aston Martin en Chile es cliente de hace años y cuando le ofrecieron tomar la representación de la marca, me confesó que tenía mucho miedo de la post-venta de estos autos. Me pidió que participara y accedí. Mandé gente a hacer cursos a Estados Unidos y partió el sistema con Aston Martin. Hoy también le damos servicio a Lamborghini y a Lotus, no oficial pero contamos con todas las herramientas necesarias.
Hemos viajado a Argentina, Panamá y otros países para dar servicio.


¿Algún proyecto para ampliar el taller?
Hoy estamos importando autos a pedido, estamos dando el servicio junto con la mantención de cualquier auto, por especial que sea.


¿Qué piensas de la industria del automóvil en Chile?
Creo que estamos a nivel mundial, es un país muy chico, es increíble. Ha sido muy explosivo el crecimiento de los autos de lujo. El problema está en los servicios, la gente se queja mucho de los servicios oficiales; creo que los talleres fallan porque tienen mucho volumen. Hoy estamos trabajando para que eso no nos suceda con Aston Martin.
No hay problema de conocimientos, sí hay de volumen, simplemente no pueden atender a todos los clientes.


¿Qué piensas de la mano de obra de mecánica en Chile?
Pienso que hay mucha confusión, generalmente los muchachos estudian mecánica porque le gustan más los autos que la mecánica, sueñan más con manejar un auto y la mecánica es una cosa muy distinta. Obviamente hay personas que aman la mecánica, pero en mi modesta opinión a los muchachos les gustan más los autos que la profesión en sí.


¿Te has relacionado con las carreras en Chile?
Sí, llegamos a tener 15 autos de carrera en el CASV. El gran problema es que las carreras no tienen auspiciadores, esto es muy costoso y la gente no está dispuesta a gastar tanto.


¿Nunca te llamó la atención correr?
No, por suerte nunca. Ningún preparador de autos de carrera en Chile terminó bien su vida, todos han terminado su vida arruinados. Generalmente terminan disgustándose el preparador con el dueño del auto.
Hoy preparo un Mercedes 190 del presidente del CASV y el Porsche 911 de Fabio Traverso, no son los más potentes, pero hacemos un buen trabajo.


¿Tu profesión es tu pasión?
Sí, absolutamente.


¿La compartes con tus hijos?
No, para nada, no les interesa. El único que le interesa es mi sobrino por parte de mi hermana. Yo espero que mi sobrino siga en esto, por ese lado espero tener continuidad, le estamos traspasando todo lo que hemos aprendido.
Un referente para ti en tu vida que te haya inspirado?
Cuando partí, no teníamos ni revistas, fue todo por instinto. Cuando empecé a conocer más gente, quien más conocimiento me traspasó, fue Ricardo Kobler.
La persona más importante en mi vida fue mi papá; él me decía algo muy sabio, “debes valorar tu trabajo siempre”, yo era muy apasionado y no me importaba tanto cobrar, él me enseñó muchas de esas cosas; hoy los clientes pueden ver todo lo que hacemos y ver todo lo que tenemos, no hay nada oculto.


¿Algo de lo que te arrepientas?
No haber comprado un terreno que tenemos al lado, habría hecho un taller magnífico. Me asesoró una persona que me dijo que no lo hiciera.


¿Algún objetivo a futuro?
Que mi sobrino pueda manejar el taller, que mis mecánicos aprendan más de electrónica y mejorar las instalaciones, pero el enfoque es que mi sobrino tome la batuta del negocio.
No me voy a retirar, por ningún motivo, pero quiero que mi sobrino esté al mando.


¿Eres feliz?
Sí, absolutamente, creo que Dios me ha dado más de lo que he merecido.

4 comments

  1. Carlos Harseim Hein.

    Muy buena entrevista. Los felicito a ti Carlos y Jorge, y a
    todo el equipo Argomedo.

  2. Muy lindo taller y equipo de trabajo también preocupados por los servicios de sus clientes

  3. Muy lindo taller y equipo de trabajo también preocupados por los servicios de sus clientes tuve la fortuna de trabajar en argomedo performance

  4. juan Pablo Morales

    Mis Felicitaciones a Carlos y su equipo
    Y lo invitó a que conozca nuestro Autodromo internacional de Codegua
    El mejor de Chile ,para que vea que si hay escenarios decentes y profesionales para practicar automovilismo

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