La esperanza de tener un Campeonato Mundial FIA en nuestras tierras, era muy lejana, pero el 2018 se hizo realidad con el primer E-Prix en Santiago.

Aquél evento prometía mostrar Santiago con toda su vitalidad, y traer una fiesta que jamás se pensó alguna vez en tierras chilenas. Siendo realistas, somos un país pequeño, un mercado reducido y muy difícil de justificar para un evento de clase mundial. Una lista de ciudades, mucho más grandes que nuestra capital, se disputaban una fecha del calendario de la Fórmula E. Sin ir muy lejos, en la provincia de Buenos Aires hay más habitantes que en todo Chile.

Pero, ganamos un lugar en el calendario, y erróneamente, más que ver los beneficios de la carrera, maltratamos a nuestros visitantes. Muchos se adueñaron del espacio público y algunos medios de prensa empujaron para que la opinión pública rechazara la Fórmula E.

Hasta cierto punto habíamos perdido nuestro sitial, pero gracias a los incansables esfuerzos de productores y organizadores nacionales, la Fórmula E ha regresado a Chile: nos dieron una segunda oportunidad.

Yo debería estar escribiendo y analizando sobre quién podría ganar, o cómo va el Campeonato, pero siento necesario decir a todos: valoremos esta oportunidad. ¿A quién podría molestarle un evento financiado totalmente por privados? ¿Quién no querría hotelería llena, millones de personas viendo la ciudad y beneficios para el comercio? ¿por qué no querer obras civiles que quedan para nuestros ciudadanos?

Es necesario respetar y tomar en serio este E-Prix, que cada día toma más fuerza en el automovilismo mundial, y tal como lo dije el año pasado, nos está dejando conocimiento, capacitación y experiencia tremendamente valiosa, para nosotros hacer evolucionar nuestro automovilismo criollo.

En lo deportivo

Dejando un poco de lado lo político y social que conlleva la carrera, deportivamente tiene ingredientes un poco perdidos en el automovilismo. La Fórmula E, además de tener el atractivo tecnológico y de exploración, tiene un nivel de competitividad y de variación en los protagonistas, muy difícil de encontrar en las carreras. La estandarización técnica, los complejos circuitos y el alto nivel de pilotos que componen la categoría, invitan a un espectador que dudará mucho antes de apostar por un ganador.

Asimismo, gran parte de lo que se está experimentando en la Fórmula E, pasará tarde o temprano a ser parte de los autos de carretera, como ha sido históricamente en las mayores ligas del automovilismo mundial. Sin ir muy lejos, los neumáticos Michelin, son más un hermano cercano de los neumáticos de calle, algo que hace muy difíciles de conducir estos autos. De hecho, se utiliza el mismo neumático en seco o lluvia.

Otro punto a favor, es que éstos, son autos de segunda generación, tenemos la fortuna de ser el tercer país en el mundo de verlos competir.

La Fórmula E, tiene mucho que darnos, y tenemos que saber valorarlo.

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